LITERATURA UNIVERSAL

, , 4 commentarios
No hay nada mejor para darse cuenta de cómo ha cambiado el cuento que preparar una asignatura nueva. Cuando empezamos a trabajar en la Literatura Universal de 2º de bachillerato, nos encontramos con la posibilidad de desarrollar desde el principio una vieja idea: la literatura empieza por leer y no por hablar de libros. Así que nos pusimos manos a la obra para preparar una web en Moodle, en la que se pudieran colgar los contenidos y los textos más representativos. Esta primera fase fue, digamos, la más clásica, la más transmisiva. Pronto nos dimos cuenta de que podíamos proponer enfoques o acercamientos mucho más atractivos para el alumnado y que resultaba relativamente sencillo acceder a todas las obras de la literatura universal con un portátil conectado a un proyector. En cualquier momento se podía leer un poema o un fragmento interesante. Incluso las obras de arte que acompañan a las literarias estaban a golpe de click para ilustrar a sus hermanas hechas de palabras. La flexibilidad y las posibilidades de ampliar el debate o las referencias se multiplicaron. De golpe y de repente, podíamos leer todos juntos un texto sin necesidad de pasar por las fotocopias y el comentario posterior nos podía llevar todo lo lejos que quisiéramos.
Sin embargo, lo mejor estaba por llegar. La investigación y la búsqueda podían correr a cargo del alumnado, que tenía en sus manos una herramienta tan potente que sólo teníamos que acompañarlos en ese viaje tan fascinante. La pelota caía entonces en su tejado: en esa selva oscura el profesor puede ser el Virgilio que guía a Dante. Y empezaron a encontrar también en la Red materiales y alusiones a los libros que leíamos juntos.
De ahí nace La Literatura Universal en sus textos, una web que propone actividades y lecturas, que hace preguntas y propone caminos para encontrar respuestas. O más preguntas. Y la página dedicada a Baudelaire, en la que destripamos poemas de Las flores del mal abriendo posibilidades de lectura y de aprendizaje. O los documentos colaborativos para redactar juntos en lugar de memorizar juntos. Incluso las propuestas de lectura que se convierten en cuentacuentos en el aula para sus propios compañeros.
No vamos a negar que hemos tenido dificultades. De conexión y de acceso. De organización y de planteamiento. Pero el camino que se nos ha abierto es fascinante. Por primera vez en la Historia, nuestro alumnado puede tener en sus manos todos libros clásicos con una facilidad de acceso desconocida. Y con esa enorme ventana al mundo, sólo necesitan el empujón del profesorado para que encuentren su libro, ése que les cambiará la vida y al que podrán volver siempre que quieran para encontrarse de nuevo... con ellos mismos.
Publicar un comentario en la entrada